LA LACTANCIA VISTA DESDE FUERA

Si en la entrada anterior hablábamos sobre las visitas en el hospital después del parto, en este tercer post me atrevo a entrar en uno de los puntos más conflictivos: la lactancia materna, pero desde el punto de vista de, en este caso, el padre. Y antes de empezar dejar claro que lo que voy a escribir a continuación es una experiencia personal, que no a todos nos pasa lo mismo, ni todos tenemos la misma opinión. Cada cual es libre de elegir lactancia natural o artificial, y alargarlo el tiempo que crea necesario, faltaría más.

Una de las primeras preguntas que le hacemos a una madre es: ¿Le vas a dar el pecho?, y parece que la respuesta automática a esa pregunta deba ser sí o sí. En caso de tener claro desde un principio que no quieres darle pecho, mucha gente se lleva las manos a la cabeza, hasta el punto de hacerte sentir mala madre por ni siquiera probarlo. En el caso de mi mujer, al principio no lo tenía claro, y después de asistir a las clases preparto (cosa que aconsejo mucho y que hablaremos de ello en un futuro), decidió que lo probaría. Total, no se pierde nada. Está claro que en esta decisión la pareja poco debe decir, al fin y al cabo la persona que pringa es la otra, por lo que apoya siempre la decisión de la madre.

Comienza el show: llegan los especialistas de la lactancia. Con las visitas familiares, no queda más remedio que dar de comer al niño cuando le toque, haya 1 o 20 personas. Y que agobio, nunca falla la abuela, madre, tía, etc. que les gusta mirar desde muy cerca, llegando incluso a molestar. Por no hablar de los ya famosos consejos, que más que ayudar, parece que traten como si fueres un inútil. Yo me he encontrado con casos, por suerte a nosotros no nos pasó, de familiares moviendo la cabeza del bebé mientras la madre le daba el pecho. Si según como ya es bastante incómodo las primeras veces, solo falta que te muevan al niño como si de un joystick se tratase.

Llegan los primeros problemas, a mi mujer le duele mucho cada vez que da el pecho, llegando incluso a saltársele las lágrimas, cosa que genera tal impotencia al no poder hacer nada, que te hace sentir muy inútil. Al mes de dar el pecho, decide dejarlo, ya que entre el dolor y que le habían salido dos mastitis, no puede más. La primera comadrona a la que va le insiste y persiste en que lo siga intentando. Ahí comienza la odisea, es decir, ¿prefiere a una madre forzada a dar el pecho con mucho dolor, a respetar su opinión de dejarlo? Conozco casos de madres que llegaban a sangrar mientras daban el pecho, con dolores terribles, y solo porque la comadrona le aconsejó que lo siguiere intentando, una salvajada vamos.

Después de esto, decidimos buscar una segunda opinión. Esta claro que la leche materna es lo mejor para un bebé, pero una madre en esa situación, ¿de verdad es bueno para la salud del bebé? Por suerte esta segunda comadrona no nos pone ninguna pega y al momento nos receta las pastillas para cortar la subida de leche. Lo que me llegó a cabrear de todo esto, es que algunas profesionales anteponen su opinión al estado mental de la madre, y eso no debería ser así. Si una madre decide dejar de dar el pecho, no se debería cuestionarle, que seguramente suficiente duro a tenido que ser para ella tomar esa decisión, como para que se la cuestiones.

Y para acabar con el tema de la lactancia materna vista desde fuera, quitando que seas prolactante o no, que prefieras anteponer tu bienestar (en el caso de que tengas muchos problemas) para que tu hija siga con la lactancia natural, nunca jamás se debe cuestionar la decisión de una madre en este tema, su palabra debería ir a misa, sea cual sea esta.

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